He pasado unas horas muy entretenida y cautivada por los avatares de la familia Tortosa: de Santiago, de Dominica, de sus hijas, sus nietos… y por los de Violeta y Mateo, quien creo que es, en realidad, la auténtica voz del autor.
La novela me ha parecido un prodigio de imaginación. La habilidad del autor para navegar entre la ficción y la realidad, hilvanar esas historias ficticias con más realidad que la vida real, superpuestas y convergentes, me parece un despliegue de buen oficio, igual que ese desenlace que, a pesar de las apariencias, tiene poco de ficción y mucho de confesión de alguien que, a pesar de alardear de “ descreimiento” duda de si algo mejor que “esto” nos esperará en el Valle de Josafat después de nuestra muerte. Creo que toda la novela gira en torno a esa pregunta.
A pesar de tratar un tema tan trascendente, la novela no está exenta de una mirada irónica, crítica y divertida de la que el autor no puede prescindir al tratar de diversos aspectos de nuestra realidad cotidiana.
Una lectura deliciosa que engancha desde las primeras páginas. Muy recomendable
Francisca Llácer Lorca (20/05/24)

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